Cuando tenemos un hijo, creemos que nuestro deber es cuidarlo como ser vulnerable y protegerlo de todo. Algunas madres con problemas emocionales llegan al punto de la sobreprotección, lo que es muy dañino para los hijos.

Porque la verdad es que los hijos no están ni para completarnos, ni para darnos propósito en la vida, ni para que sintamos un rol protector. Los hijos están para ellos mismos, para vivir su vida de forma autónoma e independiente.

Y es nuestro deber como padres ir “soltándolos” y enseñándoles para que puedan eventualmente ser capaces de vivir sin nosotros y sean seres empáticos y que respeten al otro. Esa es la meta de los padres.

Entre algunas cosas que no debes hacer si quieres que tu hijo sea autónomo están:

No enseñarle a hacer por sí mismo tareas domésticas

Un análisis hecho por la Universidad de Minnesota recogido en Boston Globe señala que los adultos jóvenes que comenzaron a realizar tareas del hogar a una edad temprana, como a los 3 o 4 años, tenían mejor trayectoria profesional y mejores relaciones personales.

Es importante comenzar a darle tareas sencillas a los niños desde que son muy pequeños. Incluso desde los 18 meses a los 3 años es bueno comenzar, con deberes como echar sus juguetes en una caja tras jugar. Luego, se va avanzando en las obligaciones de forma gradual.

No subestimar sus sentimientos

Según se menciona en VIX, la psicóloga Karyl McBride indica que hay prácticas positivas y negativas para la crianza. Algunas acciones que no deben hacerse son subestimar sus sentimientos (por ejemplo, decirles de forma despectiva “eres muy sensible”), que puede generar adultos poco empáticos e incapaces de lidiar con sus frustraciones.

No dejarlos aprender de sus errores

El psicólogo Rafael Guerrero explica en El País que por mucho que cueste no hay que adelantarse a sus errores. Es importante que ellos lo intenten y si se equivocan aprendan de sus errores. También, cuando lo solucionen, se debe cumplir una función de apoyo y no el de ser la solución a sus problemas.

Confundir abandono o desprotección con autonomía

El psicólogo indica que no hay que favorecer la autonomía hasta el punto de que se sientan desprotegidos y sin apoyo. Explica que hay que procurar cuidar la intimidad y la protección, ya que se puede desarrollar  un estilo de apego ansioso-evitativo en nuestros hijos cuando sean adultos. 

Por ejemplo, no es lo mismo dejarlo hacer sólo su tarea, que ignorarlo cuando pide materiales o alguna ayuda para hacerla. No es lo mismo tampoco incentivar a nuestros hijos a que estudien lo que quieran y aceptar que comiencen a ganar su propio dinero al salir del colegio, que no darles seguridad económica en sus estudios o ante un caso grave no prestarles ayuda.

Lo importante es siempre ser una fuente de apoyo para que logren realizar sus metas, dándoles las herramientas necesarias para salir al mundo. 

Cortarles las alas cuando desean hacer algo por sí mismos

Según indica la psicóloga clínica Trinidad Aparicio Pérez en el blog de Leche Puleva, un fenómeno muy recurrente son las madres sobreprotectoras, quienes no asumen la independencia de sus hijos. Es una actitud totalmente egoísta (usan a los hijos) y pueden llegar a anular a los hijos por completo.

Esto hace que lleven a cabo acciones contra ellos cuando muestran deseos de autonomía y desean interferir en todo lo que hacen. Entre algunas cosas que hacen está el recriminarles por las decisiones que toman, como su forma de vestir, de actuar, etc.

También planifican su vida y suelen usar el chantaje emocional usando frases como "crees que no estoy capacitada para ayudarte". Puede que a muchas madres les pase sin darse cuenta, si es tu caso, procura urgente acudir a un psicólogo.

No enseñarles a lidiar con la frustración

La frustración es parte de la vida y es necesario que nuestros hijos sepan manejarla y a aprender a ser pacientes. “La vida cotidiana tiene multitud de circunstancias que implican incertidumbre y momentos de aburrimiento. Es necesario que permitamos que nuestros pequeños se enfrenten a estas situaciones y aprendan a gestionarla”, dice el psicólogo Rafael Guerrero.