Por Paula Hormazábal, psicóloga clínica y fundadora de la academia de pilates “No Fit

Esta disciplina que toma elementos del yoga, la medicina china, la antigimnasia y el stretching, es una forma de acondicionamiento físico que fue creada por Joseph Pilates quien inventó un método de integración cuerpo – mente a través del desarrollo de la contrología, que consiste en buscar el equilibrio a través de una serie de 34 ejercicios.

Cuando comenzamos a practicar pilates estamos activando los 6 principios fundamentales en los cuales se basa esta técnica:

1-Centro o Powerhouse: El trabajo de la respiración en Pilates busca activar el centro (parte del cuerpo que abarca desde la parte inferior de las costillas hasta la pelvis), lo cual permite realizar movimientos en activación progresiva de las cadenas musculares, mejorando la postura, tomando consciencia del estado de nuestro cuerpo en cada práctica y previniendo lesiones en la zona lumbar.

2-Concentración: Este aspecto es el más cognitivo de Pilates, ya que estimula la capacidad de estar atento a la realización de la práctica en todo momento.

3-Control: Este consiste en mantener una amplia consciencia del movimiento para que este sea pausado y controlado, de modo de lograr trabajar músculos específicos que están contenidos en cada uno de los ejercicios del método.

4-Precisión: En el método Pilates se busca obtener el máximo beneficio en cada uno de los ejercicios que realizamos, ya que la atención a la calidad de cada movimiento nos dará en la práctica la precisión en cada detalle de la ejecución de la práctica.

5-Respiración: La respiración nos ayuda a mantener la calma, a concentrarnos y a mantener el equilibrio en el sistema nervioso, regulando el estrés y la ansiedad.

6-Fluidez del movimiento: En Pilates la fluidez está dada por sentirse cómodo realizado los ejercicios de manera armónica evitando movimientos forzados, rígidos, tensos, que provoquen esfuerzos lesiones o sobre exigencias a nuestro cuerpo, los avances son progresivos y realizados en tiempos ni demasiado rápidos ni lentos.

Pilates y salud mental

¿Cómo ayuda el Pilates en nuestro bienestar emocional?

Esta práctica ayuda a mejorar la concentración, ya que permite mantener la atención focalizada en el presente, lo cual estimula la realización de cualquier tarea sin perder el foco. A su vez la respiración favorece la autorregulación de las emociones y disminuye la procrastinación generando una sensación de bienestar al lograr avanzar en nuestras actividades.

En la realización de esta disciplina se busca la calidad del ejercicio más que la cantidad de repeticiones. Por tanto los tiempos en la ejecución de los movimientos son lentos, esto junto con la atención focalizada descrita anteriormente ayudan a disminuir la ansiedad en las personas que lo practican.

Así como también, el trabajar desde el centro de nuestro cuerpo nos va a permitir tener consciencia de la fuerza que tenemos para sostenernos, lo que ayudará a estimular nuestro autoconcepto que somos capaces de lograr ser independientes a partir de la utilización de nuestros propios recursos, en este caso nuestro cuerpo.

Al practicar esta disciplina estimulamos nuestra autoestima, dado que al mejorar la postura corporal también nuestra autoimagen se verá beneficiada, tendremos una percepción de nosotros mismos más positiva, por ende nuestros miedos irán desapareciendo y lograremos más seguridad.

 ¿Qué hay que tener en cuenta antes de comenzar?

Generalmente el método Pilates no tiene restricciones para empezar a practicarlo. Se comienza con una entrevista inicial por parte de la Instructora(or) de modo de levantar aspectos físicos que puedan ser relevantes en la ejecución de cada ejercicio, en este punto es importante tener en cuenta que el método Pilates se utiliza para la rehabilitación física de personas que han pasado por estados largos de reposo debido a accidentes, lesiones u otros traumas físicos, de modo que hablar sobre las dolencias o zonas debilitadas por alguna razón hará posible la aplicación de variantes de cada ejercicio de modo de estimular la movilidad y no ocasionar dolor o lesiones.

Finalmente es clave comprender que ésta es una práctica progresiva de ejercicios que va de menos a más, por lo que es recomendable realizarla dos veces a la semana, cada una de una hora para ver resultados, que primero impactan en cómo nos sentimos con nuestro cuerpo para luego ver los cambios en él.