La pandemia global por coronavirus y el confinamiento tuvieron una serie de repercusiones además de las más obvias que fueron los resultados directos de quienes se contagiaron. 

Los altos niveles de estrés y la ansiedad provocada por la catástrofe mundial generaron, entre otras cosas, un importante incremento en el número de casos de menores que desarrollaron pubertad prematura, un fenómeno que es mucho más común en mujeres.  

Según un estudio citado por el medio italiano La Nazione, "durante la pandemia de COVID-19, el número de niñas que evaluamos por sospecha de pubertad precoz aumentó casi en un 80% con respecto a los cuatro años anteriores".

Según explicó el mismo portal esta condición se define como "la aparición de signos de desarrollo puberal antes de los 8 años para las niñas y los 9 años para los niños". Esto, además de un malestar psicológico, "puede aumentar el riesgo de desarrollar patologías como diabetes, enfermedad cardiovasculares y algunos tipos de tumores del aparato reproductor". 

Cabe mencionar que la investigación mencionada, "examina datos de 133 niñas, desde enero de 2016 hasta junio de 2021". 

En el mismo período en que se observó el alza de la PP, también se pudo percibir un crecimiento en la tasa de obesidad y de sedentarismo, los cuales se plantean uno de los como posibles desencadenantes. Asimismo, se señaló como causa "el papel del estrés psicológico, las tensiones familiares, la situación económica y la posible mayor exposición a disruptores endocrinos"