En la cultura popular algunas veces se oye afirmar que es “normal” el hecho de que “el niño es más apegado a la mamá” y “la niña al papá”. Así también se hace referencia que el favorito de la la madre suele ser el varón.

¿Qué hay de cierto en estas suposiciones? Pues todo indicaría que a modo general efectivamente es así, pero que no hay mucho de natural en esto, como se piensa.

Todo lo contrario, es algo inconsciente en la madre y que tendría que ver especialmente con la cultura o cómo la sociedad trata y ve a las mujeres, lo que la mamá reproduce sin darse cuenta en sus hijas.

Un estudio publicado por The British Journal of Psychology,  reveló que efectivamente un 88% de las madres admitió tratar diferente a su hijo varón  que a su hija. Pero que lo hacían sin darse cuenta, e incluso mostraron culpa tras notarlo.

Según la psicóloga y consejera Chris Duff, se especula que algunas causas podrían ser un tipo de enamoramiento inconsciente con el hijo y el hecho de ser más autocríticas consigo mismas, lo que reflejan en las hijas.

La sociedad es determinante

Sin embargo, algo que no abordaron estas investigaciones es que el favoritismo cambia o se hace más intenso según la sociedad o que hay ideas preconcebidas sobre los niños y niñas. 

Mujer e hija

El psiquiatra Germán Casas habla a El Tiempo del “hijo imaginario”, que es una imagen fantasiosa de cómo les gustaría a los padres que fuera su hijo, que se ve influenciado por varias nociones y vivencias.

El especialista asegura que la preferencia por un sexo u otro puede estar marcada por la cultura, ya que en algunas sociedades es mejor visto tener un hijo, y en otras tener una hija. En la misma línea la  pediatra María Cristina Angulo afirma que en su experiencia personal los padres y madres argumentan cosas como “los niños son más fáciles de cuidar que las niñas” o “las niñas son más cariñosas que los niños”.

En casos extremos, hay sociedades en las que tener hijos varones da un mayor estatus de linaje y de seguridad económica a futuro. Esto se da en países con un machismo muy marcado, como China o Armenia, donde se producen varios “abortos selectivos”. Es decir, abortan cuando saben que su hijo va a ser mujer. De hecho, los países han alertado este fenómeno en ambos países, ya que provoca la disminución de personas del sexo femenino.

En una investigación hecha por las académicas  Joyce J. Endendijk y Marleen G. Groeneveld mencionada en VIX, se expone cómo en países en vías de desarrollo tener una hija mujer es una clara desventaja, donde las madres que conciben varones, tienen una mejor imagen ante algunas comunidades conservadoras.

Todo esto altera la imagen del “hijo imaginario” de las mujeres, que sin darse cuenta tienden a tener favoritismo por sus hijos varones.