A pesar de que se realizan desde casa, las clases online no son fáciles, como los adultos pueden erróneamente pensar. De hecho, un estudio señaló que un 68% de niños chilenos estaría presentando dificultades para participar en las clases online.

La investigación fue parte del reporte N°9 de “Vida en Pandemia” de la Universidad de Chile, dado a conocer en La Tercera. Se basó en la opinión de los padres, madres y cuidadores de los niños, y arrojó además que separado por géneros, el 70% de los niños y el 66% de las niñas experimentaron este tipo de dificultades. 

La Universidad de Chile describe en su portal web algunas señales que pueden ayudar a detectar un posible estrés académico.

Entre éstas hay manifestaciones físicas, emocionales y conductuales. Estos pueden ser causados por diferentes “estresores”, tanto internos (dados por la autoexigencia), como externos.

Entre los estresores no académicos que pueden influir en las personas y repercutir aún más en su estado emocional están: lesiones o enfermedades, cambio de salud de un miembro de la familia, adicción y/o alcoholismo (propio o de cercano), embarazo, incorporación de un nuevo miembro a la familia, comienzo o fin de etapa académica, vacaciones, cambios en el hábito de vida, de residencia, de dormir actividades sociales o hábitos alimentarios.

Si tu hijo se ha visto afectado recientemente por algunas de estas situaciones, puedes hablar con él al respecto para saber más.

¿Qué signos presentaría mi hijo si tuviera estrés académico?

Según la Universidad de Chile, entre algunos comportamientos observables que tienen las personas en general cuando tienen estrés académico se encuentran:

  • Frecuente tendencia a discutir con los demás
  • Necesidad de estar solo, aislarse
  • Preferir otras actividades por sobre el estudio
  • Dificultad para sentarse a estudiar (“sacar la vuelta”)
  • Aumento del consumo de café y/o tabaco
  • Dejar de asistir a clases
  • Frecuente participación en “carretes” poco saludables
  • Tendencia a dejar de hacer, por desgano o apatía, lo que se acostumbra normalmente

Puedes revisar así si tu hijo presenta algunas de estas conductas. Además, KidsHealth agrega que las señales de estrés en los niños son: cambios de humor, mal comportamiento, el cambio en los patrones del sueño o mojar la cama. También pueden presentar pesadillas, no querer apartarse de ti, reaccionar exageradamente a problemas menores, y tener un cambio radical en el desempeño académico.

Los niños más pequeños pueden también adoptar nuevos hábitos, como chuparse el dedo, enroscarse el cabello con el dedo o meterse el dedo en la nariz.  En cambio, los niños más grandes pueden comenzar a mentir, a agredir a otras personas o a desafiar la autoridad. 

¿Cómo enfrentar el estrés de mi hijo?

Según la Clínica Alemana, es importante educar a los hijos sobre el uso del tiempo, la responsabilidad y la importancia de tener hábitos. Además, tratar de evitar la autoexigencia extrema, enseñándoles que la responsabilidad con los estudios es importante, pero más aún el autocuidado de su salud.

De esta forma, es importante enseñarles a ser responsables con sus necesidades y a respetar sus horas de sueño, su alimentación y su tiempo de ocio y esparcimiento.

Si el niño ya está sobreexpuesto, hay que escucharlo, acogerlo, y jamás minimizar sus reacciones ni criticarlo, porque esto sólo le generará más tensión. De ser necesario, deberás recurrir al colegio para pedir modificaciones en la carga académica. 

Debido a que esto es un proceso complicado, sería mejor que recurrieras primero a un especialista, como un psicólogo, para que pudiera diagnosticar correctamente a tu hijo, y de esta forma acreditar ante el establecimiento la necesidad de reducir la carga académica.