Este jueves, Tonka Tomicic sorprendió a todos con una publicación en su Instagram realizando grounding, una disciplina que “se trata de tener contacto a través de los pies con la tierra”.

“Si cerca del lugar en que vives o trabajas hay una plaza o un poco de césped, aprovecha de sacarte los zapatos y tomar contacto directo con la tierra, tiene varios beneficios! El que noto rápidamente es que desestresa y luego aumenta la energía, yo me puse a hacer piruetas”, explicaba Tonka en su perfil.

Si estás interesada en seguir los pasos de Tonka y quieres saber más de esta práctica, aquí te explicamos algunas cosas básicas del grounding:

¿Qué es el grounding?

El grounding o también llamado earthing se basa en la conexión del humano con la naturaleza, que a causa del modo de vida, rodeado de materiales artificiales y calzado hecho con productos aislantes, se ha perdido.

Para esto se necesita del contacto físico directo de la persona con el suelo natural. Usualmente, se utilizan los pies descalzos sobre el pasto o la tierra, pero también hay algunos que lo realizan sentados o acostándose en la superficie, ya sea sobre arena o piedras.

Todo esto para dejar que la “energía fluya”.

¿Para qué sirve el grounding?

Esta técnica traería múltiples beneficios, el principal de ellos, tal como dice Tonka, es reducir el estrés y la ansiedad.

Según el ingeniero físico Gaetan Chevalier, quien estudia esta disciplina desde años, “el contacto con la tierra mejora el ánimo más que la relajación”, según dijo en un estudio publicado en 2015 en la revista ‘Psychological Reports: Mental & Physical Health’.

“Se asocia con mejorías en la calidad de sueño, reducción de dolores, regulación del cortisol, control del estrés, mejoras en la fluidez de la sangre y en la regulación de la glucosa”, señala.

¿Cómo funciona?

Según el doctor James L. Oschman, autoridad en la medicina bioenergética y quien trabaja en conjunto con Chevalier, uno de sus mecanismos tiene que ver con nuestra capacidad de ser conductores de energía.

“Nuestra piel es un excelente conductor. Podemos conectar cualquier parte de nuestra piel a la Tierra. (...) La falta de este contacto tiene mucho que ver con el surgimiento de las enfermedades modernas”, indica.

“Ya que la Tierra está cargada negativamente, al tocar el suelo se está conectando el cuerpo con una fuente de carga negativa de energía, que es absorbida por el cuerpo a través de la planta de los pies”.

“Resulta que cuando se hace contacto con la tierra, las células rojas obtienen una mayor carga en su superficie, lo cual las separa unas de otras, provocando que la sangre se adelgace, fluya fácilmente y baje la presión sanguínea”.

Pies en la arena

Pero además de esta explicación física, hay una explicación psicológica, que indica que el solo hecho de estar en contacto con la naturaleza disminuye el estrés en los humanos.

“Hay estudios que muestran que el contacto periódico con la naturaleza mejora los niveles de atención y bienestar. La falta de contacto se asocia a un mayor estrés”, dice la psicóloga chilena Bárbara Porter a El Tiempo

“La naturaleza es el entorno ideal para practicar la atención plena, lo que significa estar consciente del momento presente, del ahora. Estando en la naturaleza nos sentimos vivos y presentes”, concluye.

¿Cómo realizar grounding?

El modo más simple es ubicar un lugar con suelo natural en el que puedas caminar cómodamente con los pies descalzos. Puede ser pasto, arena, piedras o incluso tierra. Allí puedes dar una caminata de al menos 10 minutos. Aunque hay gente que la realiza acostada o sentada, la idea es que los pies toquen el suelo.

Pies en piedras

“La zona de nuestro cuerpo que se conecta más profundamente es la que se encuentra exactamente a la mitad de la bola de la planta del pie, en un punto que los acupunturistas denominan Riñón”, dice Oschman.

Según el portal Comer Sano, el mejor lugar es la playa, y si es dentro del mar mejor. “Si no es posible acceder al mar, podemos realizarlo en la arena o en la hierba (si es por la mañana, con el rocío, mucho mejor)”.

También existe la “versión mindfulness”, que consiste en sentarte en una silla con los pies en el suelo. Luego respira profundamente y concentra tu atención en los pies. Realiza esto por 3 minutos.

Si no tienes patio, puedes ir a la plaza o a la playa. También puedes tener un pequeño cajón con pasto o tierra y poner allí los pies.