Mucho se ha hablado últimamente del Síndrome de la Impostora, en el que muchas mujeres se sienten como “un fraude”, y en el que sus logros no son realmente merecidos, viviendo con el temor a ser “descubiertas”.

Este síndrome afecta principalmente en el ámbito laboral, en el que lo más común es que dominen los hombres. 

Muchas mujeres exitosas lo sufren, entre ellas Margot Robbie, Michelle Obama, Emma Watson, Meryl Streep, y otras millones en todo el mundo. 

Pero este mal puede traspasar varios ámbitos. Uno de estos es el área romántica y sexual, que da pie a lo que se denomina Síndrome de la Impostora Sexual.

¿Qué es el síndrome de la impostora sexual?

El síndrome de la impostora sexual abarca tanto el desempeño sexual como lo que tiene que ver con las relaciones de pareja. Según Mujer Hoy, una de las primeras en hablar sobre él fue Valerie Young, autora de “The secret thoughts of successful women”. 

Young se refirió a que en este síndrome las mujeres tienen pensamientos intrusivos sobre que no son lo suficientemente atractivas para su pareja o que esta acabará por encontrar a alguien mejor que ellas y las dejarán.

También tiene que ver con el desempeño sexual, ligado a la ejecución o a la imagen corporal. Aunque también puede referirse a que no se consideran lo suficientemente “buenas” o merecedoras de su pareja.

Mujer mirándose al espejo con una máscara

La columnista Simon Paget escribió en Toronto Sun que padece este síndrome: 

“Durante mi primera relación seria a largo plazo, hubo muchos momentos en los que me sentí indigna para recibir el amor de mi pareja. Durante años, había deseado conocer a alguien que fuera amable, cariñoso y que me amara. Pero cuando eso finalmente sucedió, no pude permitirme ser feliz. En el fondo de mi cabeza estaba este pensamiento molesto: estoy demasiado rota y dañada para ser amada por completo”, señaló.

Presiones sociales

Según Young, las causas de la aparición de este “síndrome” están relacionadas con el entorno social, donde los estereotipos de género o crecer siendo subestimadas pueden influir negativamente.

Ana Viejo, psicóloga y sexóloga de lasexologia.com, señala que por eso en el caso de las mujeres este síndrome afecta más la imagen corporal.

“La autoexigencia de las mujeres en el plano erótico se encuentra más asociada a la imagen corporal (como cumplir con el canon de belleza socialmente aceptado) y a ser complacientes con la pareja sexual, y no tanto a las capacidades de ejecución, como sí ocurre en el ámbito profesional”, señala.

La psicóloga explica que es muy importante tratar este tema en terapia junto con la pareja, ya que muchas veces es el compañero amoroso quien agrava el problema:

Es muy importante que se afronte juntos, porque la pareja va a ser siempre indispensable en todo el proceso (...) El problema no lo tiene únicamente ella, sino que lo tienen ambos, ya que afecta a los dos y, muy a menudo, es producto de conductas, pensamientos o mensajes llevados a cabo por parte de la pareja. Por eso lo mejor es trabajarlo de una manera conjunta. De lo contrario, la terapia perderá gran parte de su eficacia”, recalca la especialista.