Una historia realmente inspiradora es la de Ginny Burton, de 48 años, que dio un giro radical a su vida dejando de lado las drogas y tomando las riendas de su vida por completo. 

La relación de Ginny con las drogas comenzó a los 12 años, ya que creció en un ambiente donde eran normales. Su madre era drogadicta y tenía trastornos mentales, por lo que ella siguió el mismo camino y se hizo adicta a la metanfetamina. 

Según reveló a la publicación Katu, su madre le dio marihuana a los 6 años por primera vez, y su padre pasaba la mayor parte del tiempo en la cárcel por robos a mano armada. 

A los 14 conoció la cocaína, y unos años después y tras ser violada por un hombre que fue a comprarle drogas a su mamá, intentó quitarse la vida.

A los 23 años ya era madre de dos niños, continuaba sumida en las drogas, era adicta a la heroína y delinquía para pagar sus adicciones, por lo que finalmente le quitaron a sus hijos. 

“Cuando estás atrapada en la calle y hueles a heces y no te has duchado en mucho tiempo, y no puedes ir al servicio social porque estás demasiado ocupado tratando de alimentar tu adicción, y tu adicción es más grande que tú...

"Cuando has comprometido tu integridad varias veces, una y otra y otra vez, ya no puedes soportar tu vida. Preferirías estar muerto que vivo. Pasé la mayor parte de mi adicción deseando que alguien me hiciera desapaecer", expresó a Katu

El gran cambio de Ginny 

Ginny acumuló 17 condenas graves y fue enviada a la cárcel tres veces. En 2012 fue arrestada por chocar un camión robado durante una persecución policial, y asegura que cuando iba sentada en el auto tras ser detenida, algo cambió en ella.

En esa ocasión, la corte le ordenó integrarse a un programa anti drogas, que fue efectivo, y tras esto comenzó a tonar cursos en la universidad. 

After prison: Ginny Burton sees a future in the law | UW Magazine —  University of Washington Magazine

Siendo parte del South Seattle College en Washington se dio cuenta de que estaba desperdiciando su vida, y descubrió que tenía mucho talenti para estudiar. "Realmente era buena", cuenta sobre su paso por la casa de estudios. 

Eventualmente postuló y fue aceptada en la Universidad de Washington, donde estudió Ciencias Políticas. "Estaba entrando en un montón de áreas que nunca había experimentado antes", dice sobre sus primeras aproximaciones a los estudios.

"Al principio tenía mucha inseguridad, era significativamente mayor que la mayoría de las personas con las que estaba sentada en las aulas. Y estaba leyendo hasta 350 páginas a la semana en un campo que no entendía", expresó. 

Pero así fue descubriendo todo su potencial. No solo le fue bien, sino que recibió diversas becas de apoyo, para finalmente graduarse en 2020 con 48 años de edad. 

Ahora quiere continuar con sus estudios, y eventualmente ayudar a personas como ella, que muchas veces no tienen la oportunidad de salir adelante. Quiere obtener su maestría y usarla para salvar vidas cambiando las cárceles, para que la adicción se enfrente de frente por dentro, pero también por fuera en el mundo, donde ve lo que ella llama una "indefensión aprendida" que ella considera una sentencia de muerte.