Sarah Sands madre de tres niños decidió tomar la justicia por sus manos cuando supo que su vecino había abusado de sus hijos en reiteradas ocasiones.

En el este de Londres, Inglaterra, Sarah Sands vivía tranquila en un edificio de departamentos junto a sus tres hijos, nunca sintió desconfianza de su vecino Michael Pleasted de 77 años a quien incluso le cocinaba continuamente y le parecía un anciano adorable.

Todo cambió el día en que encontró a su hijo en estado de shock “encontré a Bradley tirándose del pelo, temblando y llorando. No dejaba de decir ‘debería habértelo dicho antes, eso podría haber impedido que él consiguiera a esos niños más pequeños’”, explicó Sarah.

Sarah Sands

“Fue atacado en la tienda y en su casa. Me sentí enferma y con el corazón roto”, continuó la mujer. Después de esa confesión Sarah se bebió dos botellas de vino antes de armarse de valor e ir a enfrentar al hombre con un cuchillo, “Lo pinché en la frente con el cuchillo y me agarró la mano. Perdí el control. No podía dejar que nadie más saliera lastimado, alguien tenía que proteger a la gente”.

La mujer asestó ocho puñaladas y recuerda el único momento en el que dudó de lo que hacía “tus hijos mienten” le dijo el hombre “El mundo entero se congeló. Tenía el cuchillo en la mano izquierda y recuerdo que trató de agarrarlo. Nunca tuve la intención de matarlo”.

En las cámaras de seguridad del edificio se puede ver como la mujer se quedó en el suelo llorando largo rato luego de cometido el crimen. Sarah llegó as su casa a quitarse la ropa ensangrentada, al cruzarse con un vecino le dijo “Haz como si nunca me hubieras visto”.

Posterior a ello tomó un taxi y se dirigió a la casa de su hijastro Paul Penn, a quien confesó entre lágrimas todo lo que había pasado e incluso le mostró el cuchillo “Sacó el cuchillo y me lo mostró. Era un cuchillo de cocina, de unos treinta centímetros de largo, tenía una sustancia muy rosada”.

Sarah Sands y sus hijos

El hombre tenía 24 condenas por abuso a menores

Horas después Sarah se dirigió a la policía con el cuchillo y confesó el crimen, cuando la policía le leyó sus derechos la mujer contestó “¿Quién alberga a un pedófilo de mierda en un edificio repleto de chicos? Estaba, como, buscándose problemas”. Y es que el hombre a quien le quitó la vida había recibido 24 condenas por abuso a menores y luego de cambiar su nombre legalmente, ya no aparecía en el registro de pedófilos.

Los hechos ocurrieron en el 2014 y actualmente Sarah se encuentra en libertad después de ser condenada a 4 años de homicidio involuntario y absuelta de asesinato por la naturaleza irracional del homicidio.

Cuando fue condenada Sarah dijo “hice lo que cualquier madre habría hecho”, sus hijos quienes ya son mayores de edad decidieron hablar. Bradley, admitió que cuando se enteró de lo que hizo su madre “Pensé que me quito el sombrero, no lo voy a negar”.

Sarah Sands y sus hijos