El amor nos parece algo que viene de otro mundo. Algo divino, puro y mágico. Pero todos sabemos que no es tan así, sino que es algo que se produce por químicos en el cerebro activados por ciertos estímulos.

Pese a todo, el enamoramiento es algo complejo y que se sigue estudiando. Según la antropóloga y bióloga Helen Fisher, hay tres fases en el enamoramiento: la primera etapa, el amor romántico y el apego.

Fase 1: Limerencia o primera etapa del enamoramiento 

Según National Geographic, en la primera fase del amor se libera feniletilamina, que obliga a segregar dopamina. Esta tiene efectos similares a las anfetaminas, que producen una “euforia natural”. Pero también hay otras sustancias que actúan en nuestro cerebro.

Contrario a lo que se cree, la etapa de limerencia, acuñada por Dorothy Tennov, no es algo que sucede fácilmente, por lo que cuando pasa no hay subestimar el cóctel de hormonas y neurotransmisores que el cerebro nos ofrece gratuitamente y nos hacen sentir tan bien.

Personas enamoradas

Esta etapa incluye reacciones físicas ante la presencia de la otra persona, como mentales. Según explica el psicólogo Jonathan García-Allen en Psicología y Mente “en esta fase el cerebro libera grandes cantidades de dopamina, serotonina o noradrenalina, es por eso que cuando nos enamoramos nos sentimos excitados, llenos de energía y nuestra percepción de la vida es magnífica. Exactamente igual que si consumimos sustancias psicoactivas”.

Además, puede pasar que el cerebro omita peligros y centre su atención la persona amada, con el objetivo de satisfacer sus deseos, lo que provoca que se omitan errores de la persona.

Fase 2: Amor romántico 

En esta etapa influyen mucho más los pensamientos de la persona enamorada, quien comienza a cuestionarse si su pareja será realmente bueno para ella. 

Es posible que por eso comiencen a surgir crisis, ya que se está en proceso de decisión.  Estas surgen alrededor de los 2 o 3 años, la mayoría de las veces. 

Ilustración de un hombre con un corazón y un cerebro

Tras las peleas y el aterrizaje a la realidad se comienzan a tomar decisiones, que requieren negociación y comunicación para avanzar. De lo contrario, pueden incrementarse sentimientos como la frustración, decepción, la ira y la tristeza.

Muchas veces las personas aquí se confunden y creen que terminar una relación es “fracasar”, mientras que mantener la relación es “tener éxito”, lo que puede hacer que el periodo de crisis no tenga su efecto y aguanten situaciones que les hacen daño solo por mantener la relación.

Fase 3: el apego o “amor maduro”

Luego de la etapa de crisis del amor romántico, si se logra superar de buena forma (no solo por mantener la relación), con negociación, comunicación y respeto al otro humano, surge la etapa del apego o llamado “amor maduro”.

En esta etapa hay una confianza en la pareja, un conocimiento del otro con errores y virtudes, y una estabilidad por sobre el impulso emocional. Las personas se unen para afrontar objetivos juntos y toman decisiones más racionales.

Pareja abrazándose

Recuerda que las tres etapas son valiosas, no hay una mejor que la otra a menos que sea desde la experiencia puramente personal. 

Lamentablemente, actualmente se tienden a ver las relaciones de pareja bajo la mirada del “éxito o fracaso”, donde muchos buscan la tercera etapa al creerla “mejor”, provocando que se mantengan en relaciones dañinas. Pero esto no tiene sentido, ya que no es ningún logro “llegar a una etapa del amor”, solo tiene que ver con una experiencia.

¿Qué opinas tú de estas etapas? ¿Viviste tu romance de una forma diferente?