Se trata de una fobia a la intimidad, o a cualquier asunto relacionado con la sexualidad. La erotofobia existe y es más común de lo que se piensa. 

Puede manifestarse como un miedo o un rechazo a lo vinculado con lo erótico, lo sensual, o netamente a las relaciones sexuales, entendiéndose como el contacto físico que involucre las zonas erógenas del cuerpo. 

De acuerdo con la información planteada por el prestigioso diario español El País, "uno de los grandes temores es el miedo a la desnudez, tan presente como en la época de nuestras abuelas, aunque por otros motivos. No estar a gusto con el cuerpo que se tiene parece ser hoy la principal causa para no querer mostrarlo ni disfrutarlo". 

Asimismo, muchas veces se presentan otros miedos, como "contraer una enfermedad de transmisión sexual, a quedarse embarazada, a fracasar en la relación de pareja, a no estar a la altura", entre otros.

Estos pueden encontrar su origen en "experiencias previas, de la educación recibida, a menudo castradora, de la exagerada exposición a la pornografía o de aspectos ideológicos y culturales", según el medio citado. 

Gloria Arancibia Clavel, sexóloga y psicóloga de Madrid, recalcó la incidencia de las redes sociales y las aplicaciones de citas como una tendencia al alza. "Perdemos recursos sociales y de seducción, que ya no son tan comunes entre los más jóvenes, acostumbrados a ver la vida tras una pantalla, porque la intimidad también se aprende", estableció la especialista. 

Con respecto a otras situaciones que suelen generar esta fobia, Arancibia expresó que "desgraciadamente, todavía tiene mucho peso la idea heteronormativa de la mujer multiorgásmica y el hombre penetrador, responsable del goce y disfrute de la pareja".