Queda exactamente un mes para que el periodo de verano en nuestro país comience, por lo que nos preguntamos qué tan cierto es que las mayores temperaturas provoquen mayor deseo sexual.

Son muchas las historias alocadas que, extrañamente tienen algo en común: la mayoría ocurre en verano. Al parecer, no es coincidencia que existan tantos Escorpiones en el mundo.

¿Por qué ocurre?

Y es que sí, en verano, al aumentar la cantidad de horas en las que hay luz, algunos aspectos del metabolismo, como los estrógenos y la testosterona, cambian. Además, el cuerpo produce mayor cantidad de serotonina, un neuroreceptor que está directamente relacionado al bienestar y el placer. 

SEXO EN VERANO

Sumado a los cambios físicos, las vacaciones también influyen. Cuando las jornadas de trabajo por fin reciben un stop, estamos más relajados y dispuestos a tener un encuentro sexual que cuando estamos bajo un periodo de estrés. Además, el aumento en las relaciones sociales también hace que exista mayor búsqueda de placer durante esta época. 

Sin embargo, una de las respuestas más certeras sobre esta conducta de verano, tiene que ver con la luz, ya que al aumentar las horas en las que la recibimos, se estimula la producción de oxitocinas y endorfinas, las que hacen que estemos más contentos y con mejor actitud.

SEXO EN VERANO

Los rayos de sol aumentan en un 90% la vitamina D de nuestro organismo, por lo que la testosterona de mujeres y hombres también aumenta, lo que incrementa el apetito sexual.

De hecho, la caída en los niveles de melatonina que existe al tomar sol, aumenta nuestra líbido, debido a que ésta puede bloquear las hormonas sexuales. 

Si a todo lo anterior además le sumamos los cambios en la vestimenta de hombres y mujeres, los diferentes escenarios a los que el verano nos puede llevar y la producción de sudor —que algunos puede parecerle sexi o no— convierten a esta época estacional del año como la favorita para tener variados encuentros sexuales.