En nuestro país se han realizado un total de 2.313 abortos desde la entrada en vigencia de la Ley de interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), donde las mujeres que lo ejecutaron cumplían con algunas de las tres causales ya estipuladas, es decir, inviabilidad fetal, riesgo materno y violación. 

La causa más común para interrumpir el embarazo es la inviabilidad fetal, con 1.135 casos, le siguen el riesgo materno con 713 abortos realizados y finalmente 465 por causal de violación, según consigna La Tercera por datos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud.

Del informe entregado, se desprende además que el 83% de las mujeres que han tenido un embarazo y cumplen con alguna de las tres causales ya estipuladas, se realizan un aborto en algunos de los 70 establecimientos que han sido adaptados y autorizados para ese tipo de procedimientos. 

¿También rige para menores de edad?

Según la Ley N° 21.030 que rige desde 2017, dice que “la mujer deberá manifestar en forma expresa, previa y por escrito su voluntad” para interrumpir el embarazo.

Existe un protocolo especial para menores de edad y otro específicamente para menores de 14 años.

Para cualquiera de los dos casos, la norma solicita la autorización de un representante legal de la menor. Si el permiso es denegado, la joven/niña puede concurrir a la intervención de un juez para la constatación de una de las causales. Tras eso, existe un plazo máximo de 48 horas para resolver tal solicitud.

Un total de 155 niñas/jóvenes se sometieron a la interrupción del periodo de gestación, donde 130 de los casos fueron por la causal de violación.

La directora del departamento de Filosofía de la Universidad de Santiago, Diana Aurenque, señaló al medio que “se debe tener la completa convicción de que se cuenta con el consentimiento de la menor y no que (el aborto) ocurra por obligación de terceros, sea la familia, médicos o amigos. Lo mismo en caso de que la menor desee no abortar".

Además, la profesional aseguró que "lo fundamental es siempre eso: detectar que la menor entiende lo que le ocurrió, que esté recibiendo suficiente acompañamiento psicoemocional y apoyo de su familia, y constatar que ha ponderado las opciones y ha tomado la decisión de forma racional. Sin duda, deben estar acompañadas de un asesoramiento plural, no solo médico o religioso, sino también de la sociedad civil, de organismos de mujeres, entre otros”.